El síndrome del impostor es una sensación de inseguridad relacionada con los logros laborales que te hace dudar de tu competencia a pesar del éxito evidente. Quienes lo padecen sienten que no merecen su trabajo y temen ser «descubiertos» como un fraude, aunque no existan pruebas que lo justifiquen.
Aunque el síndrome del impostor no está tipificado como un trastorno psicológico clínico, muchas personas lo padecen. La expresión fue acuñada por Pauline Clance y Suzanne Imes en 1978 en su artículo El fenómeno del impostor en mujeres de alto rendimiento: dinámica e intervención terapéutica.
En su investigación, entrevistaron a 150 mujeres con altos cargos por su excelencia profesional. Sin embargo, muchas creían que su éxito se debía a la suerte o que sus logros eran exagerados.
Estos sentimientos de impostor no solo afectaron a las mujeres de la década de 1970, están presentes, incluso hoy en día, en todo tipo de profesionales y personas de alto rendimiento.
Este fenómeno puede atribuirse a diversos factores, como la autoexigencia desmedida, el perfeccionismo, las creencias limitantes, las comparaciones constantes con los demás y el miedo al fracaso.
Una autoexigencia desmedida y la búsqueda constante de la perfección son causas frecuentes. Las personas que lo padecen sienten que nunca alcanzan el nivel esperado, lo que alimenta la duda sobre sus capacidades.
Crecer en un entorno donde los logros no eran reconocidos o, por el contrario, donde se esperaba la excelencia de forma constante, puede sentar las bases del síndrome del impostor en la vida adulta. La falta de una validación sana de las capacidades puede generar una inseguridad profunda.
Históricamente, las mujeres han enfrentado una mayor presión para demostrar su valía en entornos profesionales, lo que puede intensificar estos sentimientos. Los estereotipos sociales sobre el éxito y el liderazgo también contribuyen a que ciertos grupos se sientan fuera de lugar a pesar de sus méritos.
Los ambientes de trabajo muy competitivos, donde la comparación es constante, pueden desencadenar o agravar el síndrome del impostor. La presión por destacar y el miedo a no estar a la altura del resto del equipo son factores determinantes.
Puede que quizá tengas dudas sobre si tienes el síndrome del impostor o tal vez simplemente estés experimentando falta de confianza en ti mismo. Los síntomas del síndrome del impostor pueden ser los siguientes:
Sentir que solo has llegado a donde estás hoy por un golpe de suerte, y no por tus habilidades o capacidades.
Basar tu autoestima en la forma en que percibes tus propias habilidades.
Sentir que necesitas ser un perfeccionista para producir un trabajo satisfactorio.
Sacrificar tu propio bienestar para realizar más trabajo.
Dudas de tus propias capacidades y no crees que hayas llegado hasta dónde estás por ellas o por tu valía.
Sentirte solo, o la necesidad de aislarte, para que nadie descubra tu "secreto".
Deterioro de tu salud mental como resultado del exceso de trabajo y el agotamiento.
Sentir que, en cualquier momento, alguien se va a "dar cuenta" de que no eres tan competente como pareces ser, especialmente cuando no hay pruebas de que ese sea el caso.
Si te sientes identificado con alguna de estas sensaciones, no eres el único. De hecho, según nuestra investigación, casi dos tercios (62 %) de los trabajadores del conocimiento de todo el mundo manifestaron haber experimentado el síndrome del impostor.
Todo tipo de personas experimentan el síndrome del impostor. El síndrome del impostor tampoco es exclusivo de los empleados que recién comienzan su carrera profesional. Los empleados que tienen puestos de mayor jerarquía tienen más probabilidades que el promedio de experimentar el síndrome del impostor.
Organiza el trabajo diario con AsanaAdemás de las mujeres, lo padecen especialmente personas en puestos de responsabilidad y profesionales de éxito. Según Élisabeth Cadoche y Anne de Montarlot en su libro «El síndrome de la impostora», a mayor éxito, más dudas sobre lo conseguido. Este fenómeno se alimenta de pensamientos negativos que persisten cuantos más logros se alcanzan.
La especialista en el síndrome del impostor, doctora Valerie Young, estableció 5 tipologías de personas más propensas a padecerlo:
Tipo | Característica principal |
El experto | Busca constantemente más formación por miedo a no saber lo suficiente. |
El individualista | Evita pedir ayuda porque lo considera una debilidad. |
El perfeccionista | Siente insatisfacción constante con su trabajo, generando ansiedad. |
El genio | Se exige dominar todas las disciplinas y siente que no es bueno en nada. |
El superhéroe | Necesita hacer más y mejor que los demás para sentirse válido. |
Las personas que padecen este síndrome del impostor suelen estar buscando continuamente cursos y certificaciones. Estas personas suelen sentir miedo por no contar con todos los conocimientos necesarios para afrontar su trabajo.
Las personas que padecen este tipo de síndrome del impostor evitan pedir ayuda. Creen que al pedir ayuda están siendo peores en el ejercicio de su trabajo.
Este tipo de síndrome se caracteriza por un sentimiento de insatisfacción constante con el trabajo realizado. Este sentimiento a menudo genera ansiedad y altos niveles de estrés.
Si piensas que debes saber de todo y ser experto en todo, y tu autoexigencia se expande a casi cualquier disciplina, entonces puede que este sea tu caso. Las personas que sufren este tipo de síndrome del impostor sienten que no son buenas en nada.
Estas personas sienten la necesidad constante de hacer más que los demás y mejor. Necesitan demostrarse que pueden con todo e incluso con parte del trabajo de los demás para sentirse bien con ellos mismos.
Todas las personas experimentan el síndrome del impostor de manera ligeramente diferente, pero entre las características comunes se incluyen las siguientes:
Dudar de uno mismo.
No es fácil evaluar de manera realista tus propias habilidades y competencias.
Atribuir tu éxito a factores externos, como la suerte. Sientes que no mereces tu éxito.
Tener miedo de no ser lo suficientemente bueno.
Sabotear tu propio éxito inconscientemente.
Estar desconectado de los miembros del equipo
Ser perfeccionista.
Exceso de trabajo y agotamiento.
Ponerte una vara tan alta que sea imposible de alcanzar.
Baja autoestima.
Sentir un miedo intenso al fracaso.
Disminución de la confianza en uno mismo.
El síndrome de burnout es una de las consecuenciashabituales del síndrome del impostor.
En 1985, la Dra. Pauline Rose Clance llevó su investigación sobre el síndrome del impostor un paso más allá y publicó la primera escala para medir el síndrome del impostor, a la que llamó la escala del fenómeno del impostor de Clance (CIP, por sus siglas en inglés). En la escala se mide el síndrome del impostor en seis dimensiones:
El ciclo del impostor
La necesidad de ser especial o el mejor
Características de superhombre o supermujer
Miedo al fracaso
Negar las capacidades propias o restarles importancia a los elogios
Sentir miedo y culpa por el éxito
El ciclo del impostor describe la naturaleza circular de los sentimientos del impostor. Comienza cuando se le asigna una tarea. En este punto, el individuo con síndrome del impostor experimenta ansiedad y duda de sí mismo. Estos sentimientos conducen a la procrastinación o al perfeccionismo.
En el entorno laboral, el síndrome del impostor se manifiesta de formas que pueden limitar el crecimiento profesional y afectar el bienestar del equipo. Quienes lo padecen suelen evitar asumir nuevos retos por miedo a no estar a la altura, trabajan en exceso para compensar su supuesta falta de habilidad y tienen dificultades para aceptar el reconocimiento de sus compañeros o responsables.
El cambio hacia modelos de trabajo remoto o híbrido ha intensificado estos sentimientos para muchas personas. La menor interacción cara a cara reduce las oportunidades de recibir feedback informal y celebrar los logros en equipo, lo que puede aumentar la sensación de aislamiento y la duda sobre el propio rendimiento.

Dado que ofrece menos oportunidades para conectarse y celebrar el éxito, el trabajo remoto está intensificando el síndrome del impostor. Las organizaciones deben asegurarse de que, cada día, los trabajadores sigan recibiendo apoyo y reconocimiento por el trabajo que realizan en entornos remotos, y que los empleados nuevos cuenten con estructuras de apoyo que les infundan confianza.”
Es muy difícil lidiar con el síndrome del impostor. Cuando te sientes como un impostor, es difícil contárselo a otras personas. Como gerente, debes apoyar a tu equipo, pero es complicado detectar y abordar el síndrome del impostor.
Independientemente de tu situación o de tus sentimientos en particular, no eres el único que lo experimenta. Si te gustan las estadísticas, recuerda que el 62 % de los empleados de todo el mundo sienten el síndrome del impostor. Pero si las estadísticas no te dicen nada, a menudo es más útil conocer la experiencia de otras personas que han vivido lo mismo.
Les pedimos a miembros del equipo de Asana que compartieran sus experiencias con el síndrome del impostor. Y esto es lo que nos contaron:
"El síndrome del impostor es mucho más común de lo que la mayoría de la gente cree y ocurre en todos los niveles. En todo caso, empeora a medida que asciendes en tu trabajo y asumes más responsabilidades. Por eso es tan importante desarrollar estrategias para reconocerlo y abordarlo". – Andrew
"Sé que hay una voz que te dice lo contrario, pero préstame atención, es más importante adónde te diriges que de dónde vienes". – Rishika
"Todas las personas a las que respetas en tu área de especialización alguna vez no supieron absolutamente nada sobre el tema. Te sorprendería saber que las personas en general son más compasivas y están más abiertas a ayudarte y responder preguntas de lo que podrías esperar". – John
"El síndrome del impostor se siente con más intensidad cuando no tienes a un compañero de trabajo físicamente a tu lado para pedirle colaboración inmediata, pero recuerda: tienes el trabajo que tienes porque el equipo cree en ti". – Miembro del equipo de Asana
"¡El conjunto único de experiencias personales y profesionales que tú tienes es lo que hace que tu perspectiva sea diferente y valiosa! Cuando compartes esa perspectiva, incluso si estás nervioso, nos ayuda a todos a encontrar una mejor respuesta". – Erica
"Date permiso para tener una mentalidad de crecimiento. Prueba usar la frase "No lo sé, todavía". Es una manera de recordar constantemente que el hecho de que no sepas algo no significa que sea el fin del mundo. Todavía tienes la oportunidad de averiguarlo". – Leah
"Trata de no compararte con los demás. Todo el mundo transita un sendero diferente y puede que no veas dónde los demás empezaron su camino. En lugar de sentir que no estás capacitado, intenta aprender de personas que tengan más experiencia que tú". – Robert
"A veces, el crecimiento profesional es difícil y aterrador; el hecho de esforzarse y asumir nuevos desafíos genera un torbellino de dudas sobre uno mismo. ¡No eres el único! Habla con un compañero o gerente de confianza para ver si puede brindarte el apoyo, la orientación o la validación que necesitas para ganar algo de confianza. Recuerda que a veces tú puedes llegar a ser tu crítico más severo". – Miembro del equipo de Asana
"Me tomó muchos años darme cuenta de que todas las personas sienten inseguridad y dudas, incluso los líderes con mayor antigüedad y experiencia. No es un problema si sientes que no sabes lo que estás haciendo, ¡la mayoría sentimos lo mismo! Sé abierto y honesto con tu gerente acerca de cómo te sientes para que te ayude a ponerte en situaciones en las que puedas demostrarte a ti mismo que estás en el lugar correcto". – Jessica
"Hace poco escuché una cita que me llamó la atención: 'Comparamos nuestra versión más criticada de nosotros mismos con la versión de los demás que quieren mostrarnos'". – Dave
"Está bien si no sabes cuál es tu mejor versión o tu verdadero yo. La vida es constante descubrimiento. Es muy importante ser flexible contigo mismo para que puedas aprender y adaptarte, en lugar de sentirte como un imitador". – Rose
Lee: Cómo la moral del equipo afecta el desempeño de los empleadosSuperar el síndrome del impostor a nivel personal es posible con las estrategias adecuadas. Lo más importante es recordar que no eres el único que lo experimenta: estos sentimientos son más comunes de lo que crees. Con tiempo y práctica, puedes aprender a gestionarlos.
Pero con tiempo y trabajo duro, puedes superar el síndrome del impostor. A continuación, compartimos algunos consejos para lograrlo:
El síndrome del impostor te hace sentir que no eres bueno en tu trabajo. Pero, a menudo, esa sensación se basa en el miedo, no en la realidad. La mejor manera de combatirlo es separar tus sentimientos de los hechos.
El Grupo de liderazgo consciente llama a esto «hechos vs. historias». Los hechos son verdades observables; las historias son la manera en que interpretas esos hechos.
No puedes evitar que tu cerebro cree historias, pero sí puedes centrar tu atención en los hechos. La próxima vez que te sientas como un impostor, examina qué ocurrió realmente y sepáralo de tu interpretación.

Combate el síndrome del impostor con hechos. Dedica un tiempo con frecuencia para reflexionar sobre cómo te sientes y sobre los hechos. De esa manera, podrás identificar pasos prácticos para dejar de preocuparte por lo que no puedes controlar.”
El hecho de que tus interpretaciones de un evento sean historias (en lugar de hechos) no significa que tus sentimientos tengan menos validez. Combatir el síndrome del impostor no es ignorar tus emociones. Más bien, la mejor manera de combatir ese sensación es reconocer que te sientes mal, validar que es normal sentirse así y luego olvidar esos sentimientos si no están basados en la realidad.

Yo utilizo un marco simple para reconocer, validar y seguir adelante. Notar, identificar y reconocer el síndrome del impostor te devuelve el control de tus sentimientos. Me ayuda a hacer introspección o validar el sentimiento. Me pregunto: “¿Hay algún aspecto real en el que tenga que trabajar o solo estoy dudando de mí mismo?”. La mayoría de las veces, este paso me ayuda a asegurarme de que, si bien el sentimiento es real, solo me lo estoy imaginando. Por último, doy vuelta la página. Eso no significa ignorarlo, solo que puedo seguir con lo que debo hacer ese día y lograr mis objetivos, con sentimientos y todo.”
El síndrome del impostor es un sentimiento que te aísla, pero es muy común: casi dos tercios (62 %) de los trabajadores del conocimiento de todo el mundo lo han experimentado. La próxima vez que te sientas así, intenta compartir esos sentimientos con otra persona.
Hay dos ventajas de compartir cómo te sientes:
En lugar de interiorizar las emociones, reconoce que las tienes y sigue adelante. Cuando mantienes en secreto tus sentimientos de síndrome del impostor, se hacen más grandes y más difíciles de manejar. El hecho de compartir estos sentimientos con otra persona es una excelente manera de reconocerlos, lo que es parte del proceso hacia la superación del síndrome del impostor.
Es posible que encuentres a alguien que también haya experimentado el síndrome del impostor. Desafortunadamente, el síndrome del impostor es un fenómeno común en el lugar de trabajo. Podría suceder que descubras que la persona a la que le están contando lo que te sucede también haya experimentado el síndrome del impostor en algún momento. Esto será de ayuda porque te sentirás acompañado y sabrás que no eres el único que se siente así.

Cuando llegué a Asana, estaba haciendo la transición de un equipo de 50 personas a una empresa con más de 1000 empleados. Estaba segura de que me sentiría abrumada. Pero todas mis inseguridades, las dudas y las máscaras se desvanecieron cuando le conté a mi equipo cómo me sentía. Todos hicieron un gran esfuerzo por apoyarme. Compartieron historias de cómo habían llegado hasta donde estaban hoy. Me dieron confianza y me animaron.”
Si reconocer o compartir tus sentimientos no te resulta útil, intenta combatir tus sentimientos con evidencia. A menudo, el síndrome del impostor no se basa en hechos, así que concéntrate en los hechos reales para combatir estos sentimientos.
Si a menudo sientes que no estás haciendo tu trabajo a tiempo, repasa tus proyectos más recientes. Revisa el trabajo que has realizado para ver si tus sentimientos se basan en los hechos. Si es así, habrás identificado algo concreto en lo que puedes trabajar y mejorar. Si no es así, usa estos hechos cada vez que esa voz interior te diga que no eres lo suficientemente bueno.
Si no tienes una manera fácil de revisar tu trabajo, intenta usar una herramienta de gestión del trabajo, como Asana. Estas herramientas te ayudan a organizar tu trabajo, consultar proyectos pasados y prepararte para el éxito de cualquier iniciativa futura.

Combate el síndrome del impostor con hechos. Dedica un tiempo con frecuencia para reflexionar sobre cómo te sientes y sobre los hechos. De esa manera, podrás identificar pasos prácticos para dejar de preocuparte por lo que no puedes controlar.”
Nuestros pensamientos son muy poderosos. La actitud con la que encaramos al mundo tiene el poder de moldear nuestra realidad, tanto de manera positiva como negativa.
Si a menudo tu voz interior es negativa, comienza a monitorearla y modifícala en la medida de lo posible. Esta técnica no dará resultados inmediatos, pero con el tiempo, te ayudará a abordar situaciones de una manera más positiva y prevenir el síndrome del impostor.
Por ejemplo, la próxima vez que cometas un error, en lugar de decirte "Eso fue horrible", intenta pensar lo siguiente: "Ese no fue mi mejor trabajo, pero la próxima vez será mejor". Al replantear tu lenguaje mental, estás reconfigurando tu cerebro para que te brinde más apoyo.

Algo que me ha ayudado mucho es cambiar los términos que uso. En lugar de usar términos pasivos, como ‘ayudé’, ‘apoyé’ y ‘coordiné’, utilizo términos más fuertes y seguros, como ‘dirigí’, ‘colaboré’ o ‘trabajé junto a’.”
Para combatir el síndrome del impostor, intenta mejorar tus habilidades duras y blandas de manera activa. De esta forma, cada vez que esa vocecita interior susurre que no eres lo suficientemente bueno en algo, podrás contestarle que estás en el proceso de mejora.
Una excelente manera de hacerlo es encontrar un mentor. Busca a alguien de tu empresa o de tu campo de especialización que pueda brindarte consejos prácticos y apoyo. Podría ser un líder sénior o un líder de otra empresa a quien admiras.

Encuentra a alguien a quien respetes mucho dentro de tu campo de especialización y busca aprender de esa persona. Si confías en esa persona, cuéntale sobre tus sentimientos de síndrome del impostor. Cuando compartí mis sentimientos con mi mentor, se sorprendió de que me sintiera así y eso me llenó de confianza.”
Un síntoma común del síndrome del impostor es compararte con tus compañeros y pensar que el trabajo que realizas no llega a ser tan bueno como el de ellos. Y aunque compararte con otras personas es tentador, hay muchas cosas que puedes hacer para reprogramar estos sentimientos.
La próxima vez que te sientas tentado a compararte con tus compañeros, detente un momento y, en cambio, fíjate qué puedes aprender de ellos. El hecho es que hay personas de tu equipo que son mejores que tú en algunos aspectos. Eso no te hace menos valioso, pero genera la oportunidad de que aprendas de ellos. Al mismo tiempo, tú tienes ciertos talentos y habilidades que puedes compartir con tus compañeros para ayudarlos a tener éxito en sus funciones.

En lugar de sentirme incapaz cuando veo algo grandioso que hizo otra persona, elijo asimilarlo. Intento reconocer el buen trabajo que otras personas hacen como una herramienta para mejorar mi propio trabajo, en lugar de pensar que es algo con lo que tengo que compararme. A veces, solo hace falta un plan para producir un trabajo de muy alta calidad. Además, muchas veces, ¡otras personas también han utilizado fragmentos del trabajo de un tercero!”
Con el tiempo, es posible que notes que experimentas el síndrome del impostor cuando sucede algo específico. Si ese es el caso, prepárate de antemano a esa situación para combatir los efectos.
Descarga nuestra plantilla de planificación diariaPor ejemplo, supongamos que con frecuencia padeces el síndrome del impostor mientras completas tu autoevaluación laboral durante el ciclo de desempeño de tu equipo. Si ese nivel de reflexión te incomoda, prueba tener una lista de las cosas que has logrado en el transcurso del trimestre o del año en tu software de colaboración. De esa manera, cuando llegue el ciclo de revisión de desempeño, ya tendrás tu autoevaluación escrita, sin siquiera preocuparte por ello.

Acepta el miedo, pero no dejes que tome el control. Reconozco que tengo miedo de hablar en una reunión. Sin embargo, cuando decido no hablar, trato de reflexionar sobre qué es lo que me motiva para no hacerlo. ¿Es porque no tengo nada que agregar o es porque tengo miedo de quedar mal? Si es la segunda opción, acepto que sentiré miedo al hacer algunas cosas en lugar de esperar a que llegue el día en que no sienta miedo.”
A veces, la mejor forma de combatir el síndrome del impostor es ir de frente. La próxima vez que sientas que hiciste algo bien, ¡celébralo! Si te sientes cómodo, comparte tu logro con tu equipo. Pero si te parece que ese es un paso demasiado grande en este momento, compártelo con alguien externo al trabajo, como un amigo o un miembro de tu familia.
Y este consejo no solo se aplica cuando estás realizando un buen trabajo. También puedes crear una lista de las cualidades y habilidades que posees. Pueden estar asociadas a tu puesto de trabajo, como ser un gran vendedor, o más generales y referirse a tu persona, como estar siempre para apoyar a los miembros de tu equipo. Conserva esta lista, junto con una serie de comentarios adicionales que hayas recibido de tu gerente y compañeros a lo largo del tiempo, y consúltala cada vez que necesites un empujoncito.

Acepta el miedo, pero no dejes que tome el control. Reconozco que tengo miedo de hablar en una reunión. Sin embargo, cuando decido no hablar, trato de reflexionar sobre qué es lo que me motiva para no hacerlo. ¿Es porque no tengo nada que agregar o es porque tengo miedo de quedar mal? Si es la segunda opción, acepto que sentiré miedo al hacer algunas cosas en lugar de esperar a que llegue el día en que no sienta miedo.”
Si gestionas un equipo, querrás apoyarlo y reducir cualquier posibilidad de síndrome del impostor. Empieza durante la incorporación para que los empleados nuevos prosperen desde el primer día, pero también puedes implementar estas técnicas en cualquier momento para apoyar a tu equipo. Echemos un vistazo.
Puedes, y debes, comenzar a combatir el síndrome del impostor desde el primer día. Explicar claramente las expectativas laborales, las métricas de éxito y los puntos de verificación del progreso es la mejor manera de dar a tus subordinados directos una idea precisa de cómo les está yendo.
Durante el primer día de trabajo del empleado puedes comunicarle cuáles son las expectativas mediante la implementación de un plan de 30-60-90 días. Debes establecer objetivos a corto plazo que esta persona pueda alcanzar a medida que se incorpora y aprende más sobre la empresa. Luego, una vez que el empleado nuevo esté más establecido, trabajen juntos para definir indicadores clave de desempeño, o KPI, a largo plazo. La clave aquí es asegurarte de que los objetivos sean siempre medibles y de duración limitada. Si es necesario, utiliza una metodología para establecer objetivos, como el acrónimo SMART.

Combate el síndrome del impostor con hechos. Dedica un tiempo con frecuencia para reflexionar sobre cómo te sientes y sobre los hechos. De esa manera, podrás identificar pasos prácticos para dejar de preocuparte por lo que no puedes controlar.”
Además de trazar el camino hacia el éxito desde el primer día, asegúrate de que los miembros nuevos del equipo también tengan suficiente ocasión de conectarse con otros miembros del equipo.
Una de las mejores formas de hacer esto es asignarle un mentor al miembro nuevo del equipo desde el principio. El mentor debe ser un compañero de un equipo adyacente, para que tenga alguien con quien hablar que no sea su gerente.
Del mismo modo, asegúrate de que los miembros nuevos del equipo estén al tanto de las comunidades de empleados que tu organización ofrece. Los recursos como los Grupos de recursos para empleados (EGR) o incluso las florecientes comunidades de Slack de personas con ideas afines les ayudarán a encontrar personas con las que se identifiquen. También puedes ponerlos en contacto con personas con las que compartan similitudes, como el grupo de madres y padres si tienen hijos o el grupo de amantes de los perros si tienen perros. Esto evitará el aislamiento que se genera el síndrome del impostor.
Para los empleados nuevos, el no saber dónde hacer preguntas o con quién hablar puede resultar intimidante. Esto se intensifica en el caso de los miembros del equipo que se incorporan de forma remota. Dado que no tienen claro cuáles son las normas de comunicación del equipo y la empresa, los miembros del equipo pueden tener dificultades para superar ese primer obstáculo en la comunicación.
Como gerente, puede ser difícil notarlo, ya que estás muy familiarizado con las normas de comunicación de tu equipo. Así que, desde el principio, asegúrate de sentarte con los miembros de tu equipo y responder cualquier pregunta que tengan. Por ejemplo, asegúrate de abordar los siguientes temas:
Qué herramienta usar para cada situación
A quién acudir si tienen preguntas
Costumbres del equipo para aspectos como hacer preguntas durante las reuniones
Un plan de comunicación reduce las suposiciones y elimina las barreras para facilitar la comunicación.

En el pasado, mi gerente me animó a compartir contenido con los participantes antes de una reunión importante. Esto me permitió recibir comentarios o preguntas con anticipación, y como resultado no me sentí expuesta ni insegura de mí misma durante la reunión.”
El síndrome del impostor no solo ocurre cuando el miembro del equipo es nuevo. Al implementar las medidas antes mencionadas, ayudarás a prevenir el síndrome del impostor desde el principio. Pero asegúrate de dar seguimiento a los miembros de tu equipo continuamente para saber cómo les está yendo.
Considera implementar la metodología del tipo "rosas y espinas" o del semáforo durante tus reuniones individuales de revisión. Al ofrecer un espacio en el que el empleado pueda compartir cómo le está yendo y responder con sinceridad desde un liderazgo vulnerable, abres la puerta a la conversación sobre las emociones.

En lugar de sentirme incapaz cuando veo algo grandioso que hizo otra persona, elijo asimilarlo. Intento reconocer el buen trabajo que otras personas hacen como una herramienta para mejorar mi propio trabajo, en lugar de pensar que es algo con lo que tengo que compararme. A veces, solo hace falta un plan para producir un trabajo de muy alta calidad. Además, muchas veces, ¡otras personas también han utilizado fragmentos del trabajo de un tercero!”
Si te preocupa un miembro del equipo que está experimentando el síndrome del impostor, puede ser un desafío ofrecer comentarios, ya que te puede parecer que estás alimentando su miedo. Pero los comentarios, tanto positivos como constructivos, ayudan a los miembros del equipo a tener una mejor idea de cómo les está yendo.
La mayoría de las veces, el síndrome del impostor no se basa en la realidad de la situación de un miembro del equipo. Al implementar los comentarios con frecuencia en tus interacciones, ayudarás a que entienda cómo le está yendo realmente.

Acepta el miedo, pero no dejes que tome el control. Reconozco que tengo miedo de hablar en una reunión. Sin embargo, cuando decido no hablar, trato de reflexionar sobre qué es lo que me motiva para no hacerlo. ¿Es porque no tengo nada que agregar o es porque tengo miedo de quedar mal? Si es la segunda opción, acepto que sentiré miedo al hacer algunas cosas en lugar de esperar a que llegue el día en que no sienta miedo.”
A veces, el síndrome del impostor aparece porque los miembros del equipo no creen que sean lo suficientemente buenos en lo que hacen. La mejor manera de combatir esto como gerente es comprometerte con los intereses profesionales de tus colegas y apoyar su desarrollo profesional.
Por ejemplo, si un miembro del equipo está interesado en la gerencia, ofrécele un papel como mentor de un empleado nuevo o la posibilidad de hacerse cargo de un proyecto de un pasante nuevo durante el verano. Mostrarle al miembro de tu equipo que crees en él y que estás comprometido con el crecimiento de su carrera, refuerza la idea de que es bueno en lo que hace.

Encuentra a alguien a quien respetes mucho dentro de tu campo de especialización y busca aprender de esa persona. Si confías en esa persona, cuéntale sobre tus sentimientos de síndrome del impostor. Cuando compartí mis sentimientos con mi mentor, se sorprendió de que me sintiera así y eso me llenó de confianza.”
Pero, ¿por qué este fenómeno psicológico parece afectar más a las mujeres? Las autoras Élisabeth Cadoche y Anne de Montarlot, en su libro “El síndrome de la impostora“ explican que el actual contexto social puede hallarse entre los motivos fundamentales por los que el síndrome de la impostora campa a sus anchas entre mujeres de éxito. Las autoras señalan los siguientes aspectos clave para el aumento del síndrome de la impostora:
Presión elevada y constante sobre el rendimiento e imagen. Esta presión incrementa la falta de confianza en uno mismo y genera dudas constantes.
La menor representación de mujeres en puestos directivos también puede influir en que quienes ocupan estos puestos se sientan más solas y expuestas.
Los estereotipos que todavía puedan estar instaurados en la sociedad.
Superar el síndrome del impostor es un proceso que se beneficia de la claridad y el apoyo. Tanto a nivel individual como a nivel de equipo, reconocer los logros y basarse en hechos objetivos es fundamental para construir la confianza. Fomentar una cultura en la que se valora el progreso y se comparte el reconocimiento ayuda a que todos los miembros del equipo se sientan seguros de su contribución.
Una plataforma de gestión del trabajo, como Asana, proporciona la visibilidad necesaria para conectar el trabajo diario con los objetivos del equipo, lo que hace que los logros sean tangibles y medibles. Al dar seguimiento al progreso y celebrar los hitos, los equipos pueden combatir la incertidumbre y centrarse en el trabajo que realmente importa. Empieza a construir un entorno de confianza y claridad para tu equipo. Comienza ahora.
Lo opuesto es el efecto Dunning-Kruger, un sesgo cognitivo en el que las personas sobreestiman su competencia por incapacidad de reconocer sus propias limitaciones.
Los estudios sugieren que las mujeres lo experimentan con mayor frecuencia debido a factores socioculturales como estereotipos de género, menor representación en puestos de liderazgo y mayor presión para demostrar su valía.
Más que una cura, se trata de gestionar y cambiar patrones de pensamiento mediante estrategias como reconocer los logros, buscar feedback objetivo y, si es necesario, contar con apoyo profesional.
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