Asana adquiere StackAI: ahora todos los flujos de trabajo de los agentes humanos se ejecutan en un solo lugar.Más información
La mente humana es fascinante. A veces recordamos algo completamente aleatorio que un amigo nos contó hace años y nos sorprende cuánta capacidad de almacenamiento tenemos (dato curioso: 2,5 petabytes). Otras veces, cerramos una reunión y al instante sentimos que se nos ha borrado todo de la memoria.
Sin embargo, con las técnicas de memorización adecuadas, cualquiera puede mejorar la capacidad y la velocidad con que su cerebro procesa la información. Además, la productividad mejora porque ya no hay que buscar información constantemente ni revisar una y otra vez cuáles son las tareas pendientes. En un contexto laboral donde los profesionales dedican hasta un 55 % de su tiempo a tareas operativas (según el informe The State of AI at Work de Asana), disponer de una memoria ágil se convierte en una ventaja competitiva real.
Tener una mejor memoria no solo es útil para recordar una receta familiar; también es una habilidad clave en el entorno profesional. Puede servirte para recordar el nombre de alguien que conociste en una conferencia, cifras importantes durante una reunión de equipo o los puntos clave de una presentación. La neurociencia ha demostrado que la memoria no es una capacidad fija: se puede entrenar y mejorar con las estrategias adecuadas, algo que resulta esencial si quieres saber cómo memorizar rápido en el día a día.
Afortunadamente, para todos los que piensan que no son buenos para recordar cosas, el cerebro es un músculo que se puede entrenar. El proceso de memorización sigue cuatro pasos: atención, codificación, almacenamiento y recuperación. A continuación, te mostramos qué sucede en cada etapa:
Atención: digamos que estás en una reunión y uno de tus colegas propone una idea de marketing. La información ingresa a tu cerebro a través de receptores sensoriales que la retienen durante apenas unos segundos mientras el cerebro la filtra y la califica como importante. Solamente cuando hayas percibido la información de manera consciente, pasarás al paso siguiente.
Codificación: la propuesta de tu compañero fue buena y tu cerebro ahora está codificando la información. En este paso, se moverá a la memoria de corto plazo o a la de trabajo. La memoria de corto plazo retendrá la información durante algunos segundos, mientras que la memoria de trabajo puede retenerla hasta 20 minutos. Es útil para hacer un cálculo rápido o depurar una hoja de Excel, pero no para recordar la propuesta de tu compañero durante la reunión con el cliente del jueves siguiente.
Almacenamiento: el movimiento de la información de la memoria de corto plazo a la de largo plazo es un proceso activo. Tu cerebro no puede tomar esa decisión por ti; tú debes memorizarla con la técnica que mejor te funcione (ya llegaremos a ese tema en un momento).
Recuperación: la manera en que prestes atención, codifiques y almacenes la información afectará en qué medida puedas recuperarla más adelante. Cuanto más tiempo pase entre el almacenamiento y la recuperación, más importante será repasar y revisar la información con frecuencia para mantenerla fresca en tu mente.
Estos son los conceptos básicos del proceso de memorización. Ahora, profundicemos en cómo puedes hacer que tu cerebro retenga mejor la información. Dependiendo de cómo funcione tu mente, descubrirás qué técnicas de memorización verbal o visual te resultan más útiles.
Si no tienes claro si prefieres los métodos de memorización verbales o visuales, hazte las siguientes preguntas: ¿prefieres leer instrucciones en vez de que alguien te muestre cómo se hace algo? ¿Recuerdas con facilidad las letras de las canciones o tienes fluidez con las palabras? Si tus respuestas son afirmativas, es probable que los métodos de memorización basados en el lenguaje para estudiar te resulten especialmente útiles.
La fragmentación es una técnica de memoria que consiste en agrupar elementos para facilitar su recuerdo. A pesar de que los dispositivos digitales nos ayudan enormemente a almacenar datos, recordar cosas como números de identificación o listas de tareas puede ser muy útil en el día a día.
Si gestionas varios proyectos o equipos distribuidos en diferentes ubicaciones, la fragmentación puede ser una técnica excelente. Separa los elementos por zona, departamento, tamaño del equipo o por la inicial (como en Madrid, Málaga, Murcia). Procura no superar los siete elementos por sección, que es el número óptimo para la memoria de trabajo, y notarás que retener la información resulta mucho más sencillo.
Al igual que la fragmentación, las reglas mnemotécnicas son una excelente herramienta para recordar listas o grupos. Simplemente hay que usar la primera letra de cada palabra para crear un acrónimo que sea más sencillo de recordar. ¿Has oído hablar de los objetivos SMART? Este acrónimo en inglés facilita muchísimo recordar los pasos: Specific (específicos), Measurable (medibles), Attainable (alcanzables), Relevant (relevantes) y Time-based (de duración limitada). Si trabajas en RR. HH., logística o contabilidad, probablemente ya estés acostumbrado a usar acrónimos.
Si no recuerdas un acrónimo, intenta con un acróstico. La idea es similar, pero en vez de usar la primera letra de cada palabra, creas un pequeño verso como el siguiente:
A tu lado siempre.
Sirve tanto para pequeñas como para grandes iniciativas.
Automatiza tu rutina de trabajo.
No es solo una lista de tareas pendientes.
Ayuda perfecta para cualquier flujo de trabajo.
También puedes crear aliteraciones para retener la información. Son especialmente útiles cuando quieres recordar nombres. Si un colega nuevo se presenta como Andrés, es más probable que lo recuerdes la próxima vez si usas una aliteración como «Andrés analítico» o «Andrés asombroso».
Imagina esto: sales del trabajo, vas conduciendo hacia tu casa y en la radio suena una canción que no habías escuchado en años. Subes el volumen y te pones a cantar. Recuerdas cada palabra. Si te sucede esto de vez en cuando, es porque tu memoria almacena la música de manera extraordinaria.
Puedes aprovechar ese poder de las letras y las melodías para memorizar otra información. Inventa un jingle en tu cabeza y transforma algo aburrido y complicado en melodías agradables.
Puede ser muy útil para recordar las cifras de crecimiento de la empresa antes de presentarlas en una reunión. Solo procura no cantar en medio de una conferencia importante.
La rima puede ser una de las técnicas de memorización más sencillas. Piensa en las rimas de las canciones infantiles: son tan fáciles que incluso los niños muy pequeños las recuerdan. Puedes usar la rima para recordar el nombre de una persona en un evento profesional (Romana de Asana) o para asociar el nombre de un producto con su línea. Definitivamente, te servirá para retener mejor la información.
Tal vez no siempre surja la oportunidad de crear una rima, pero cuando se da, resulta muy útil y sencillo recordar algo.
Tal como sugiere el término, con esta técnica puedes edificar a partir de los hechos que ya conoces. Usa asociaciones y conexiones para ampliar tus conocimientos sobre un tema específico. La clave no es memorizar solo hechos, sino aprenderlos y conectarlos con tu red lógica.
Digamos que eres un responsable de selección de personal y que parte de tu trabajo consiste en recordar y repetir información sobre la empresa. Por supuesto que puedes tener una hoja con datos y fechas importantes para consultarla durante las entrevistas, pero si ya has memorizado esos hechos y puedes recordarlos con naturalidad, la conversación resultará mucho más fluida para ambas partes.
Repetir algo una y otra vez, lo que se conoce como «aprender de memoria», no solo es tedioso, sino que además no es demasiado efectivo. La clave está en la repetición espaciada: repasar la información a intervalos cada vez mayores para que el cerebro tenga tiempo de consolidar las conexiones neuronales.
Pierce Howard, psicólogo y autor del libro The Owner's Manual for the Brain, aconseja que en el caso de los trabajos que demandan mucha dedicación mental habría que dejar espacio para permitir que las conexiones neuronales adquieran solidez.
Un esquema práctico para aplicar la repetición espaciada es el siguiente: repasa la información el mismo día que la aprendes, luego al tercer día, después al séptimo y, finalmente, a los treinta días. Cada intervalo refuerza la memoria de largo plazo sin la fatiga del estudio continuo.
La próxima vez que escuches un webinar, toma notas sobre todo lo que quieras recordar. Deja pasar algo de tiempo y ocúpate de otras tareas antes de volver a leer tus notas. Si repites esta rutina (estudio, trabajo, descanso) y le dejas a tu cerebro el tiempo suficiente para codificar y almacenar la información, es mucho más probable que logres recordar lo que te propongas.
Si las técnicas de memorización verbal no son para ti, probablemente te inclines por un aprendizaje visual: relacionas imágenes o fotos y tienes una gran imaginación. A continuación, te mostramos técnicas de memorización visual que utilizan la visualización para retener información de forma más efectiva.
Esta técnica es excelente si tienes una mente creativa y necesitas recordar una larga lista de elementos. También se llama técnica de asociación porque asocias un elemento con el siguiente para crear una historia que te ayude a recordar la lista completa. Lo mejor es que solamente tienes que recordar el primer elemento y podrás conectarlo con todos los demás por medio de la asociación.
Recuerda que cuanto más exageres con la historia, más fácil será recordarla. El actor Barry Reitman comparte en un video un excelente ejemplo de cómo aplicar el método de asociación o de narración de historias para recordar una lista de tareas pendientes.
Escribir puede ser muy útil para visualizar mejor la información. Puedes usar colores diferentes, títulos y subtítulos para que la información sea más fácil de recordar. Con las tarjetas de memoria, la información se divide en partes más manejables.
Son excelentes para combinarlas con la repetición espaciada. Lo ideal es usarlas con mayor frecuencia para estudiar algo difícil o nuevo. Si no te gusta escribir tarjetas en papel, prueba una aplicación como Brainscape para estudiar con tarjetas virtuales.
Las tarjetas son una excelente herramienta para preparar un discurso de presentación. Además, puedes llevarlas con discreción y consultarlas cuando lo necesites.
Los mapas mentales son herramientas excepcionales. No solo son excelentes para las lluvias de ideas con el equipo, sino que también pueden ser muy útiles para visualizar información y recordarla más adelante.
Puedes usar una plantilla para lluvia de ideas o crear un mapa mental físico en una pizarra o en papel. Dado que los datos se organizan en secciones y puedes usar colores para agregar más estructura, retener estos hechos resulta más sencillo. También puedes aplicar la técnica de asociación, recordar qué cosa está conectada con otra y establecer vínculos mentales.
Probablemente ya hayas visto a Benedict Cumberbatch aplicar esta técnica en su interpretación de Sherlock Holmes en la serie de la BBC. En el programa la llama palacio mental. Por supuesto que no parece una técnica accesible para cualquiera, sino exclusiva del genio del detective.
Afortunadamente, la técnica de loci, también conocida como palacio de la memoria, es mucho menos complicada de lo que se muestra en la serie. Se usa para almacenar información, como caras, listas o números, y funciona de manera similar a la técnica de narración de historias, pero mediante la vinculación y la asociación con espacios físicos.
Piensa en un lugar que conozcas a la perfección, como tu dormitorio o la cocina. Visualiza la distribución de ese espacio y piensa en la rutina que llevas a cabo cada mañana. Después, asocia cada elemento que quieras memorizar con un objeto o ubicación concreta dentro de ese espacio. Cuando quieras recuperar la información, simplemente recorre tu palacio de la memoria mentalmente.
En el ámbito laboral, puedes usar esta técnica para recordar los puntos clave de una presentación: asocia cada diapositiva con una habitación de tu casa y recorre el espacio mentalmente mientras expones. Cuanto más practiques el método de loci, más fácil será ampliar el tamaño de tu palacio de la memoria.
La buena noticia es que tu cerebro es un músculo y la memorización es una habilidad. Con la práctica y el tiempo, cualquiera puede aplicar técnicas para mejorar la memoria de manera significativa.
Del mismo modo en que cuidas el cuerpo cuando lo ejercitas, debes darle al cerebro las condiciones necesarias para lograr un buen rendimiento:
Duerme lo suficiente. Durante el sueño profundo, el cerebro consolida los recuerdos y transfiere información de la memoria de corto plazo a la de largo plazo. Intenta dormir entre siete y nueve horas cada noche.
Haz ejercicio físico con regularidad. La actividad cardiovascular aumenta el flujo sanguíneo al cerebro y favorece la creación de nuevas conexiones neuronales. Incluso caminar treinta minutos al día marca una diferencia.
Cuida tu alimentación. Alimentos ricos en ácidos grasos omega-3, antioxidantes y vitaminas del grupo B, como el pescado azul, los frutos secos y las verduras de hoja verde, contribuyen a mantener la salud cognitiva.
Toma descansos regulares. Dale a tu mente el tiempo necesario para codificar y almacenar la información. El equilibrio es fundamental, tal como sucede con el triángulo de la gestión de proyectos.
Si bien puedes mejorar la memoria mediante la ejercitación del cerebro, nadie puede recordar todo el tiempo. Según el informe The State of AI at Work de Asana, los profesionales del conocimiento dedican un 55 % de su jornada a tareas operativas repetitivas, lo que genera una sobrecarga cognitiva que dificulta la retención de información relevante. Por suerte, en vez de abrumar tu capacidad mental, puedes aliviar la carga del exceso de información con las herramientas digitales adecuadas.
Un software con listas de pendientes puede ser muy útil para mantener las tareas bajo control. Organízalas por prioridad, vincúlalas con documentos importantes y compártelas con los demás miembros del equipo. La mejor parte: puedes activar recordatorios para las próximas tareas y así no pasar nada por alto.
Un software para gestión de tareas puede resultar sumamente útil si tu equipo cambia con frecuencia los vencimientos. Te permite dar seguimiento tanto al trabajo propio como a otras tareas. Un lugar donde puedas conectarte con tus compañeros para informar, delegar y dar seguimiento a las tareas pendientes te ayudará a cumplir siempre con los plazos y los objetivos.
Empresas como Montblanc han experimentado de primera mano cómo las herramientas adecuadas reducen la carga cognitiva: gestionan más de 1700 proyectos con cerca de 70 000 tareas en Asana y han creado más de 4200 automatizaciones en un solo año, lo que les ahorra aproximadamente 25 horas al mes. Cuando la tecnología se encarga de lo repetitivo, tu memoria queda libre para lo que realmente importa.
A medida que avances en tu carrera, descubrirás que una memoria y una mente ágiles son activos invaluables. Por un lado, la productividad aumenta porque no tienes que buscar cada cosa que necesitas. Por otro, una buena memoria también mejorará tus flujos de trabajo y los vínculos con los demás, e incluso fortalecerá tu estilo de liderazgo. Las técnicas de memorización que has aprendido en este artículo, desde la fragmentación y la repetición espaciada hasta el palacio de la memoria, son herramientas prácticas que puedes empezar a usar hoy mismo.
Sigue ejercitando el cerebro y, para todo lo que no quede en la memoria, usa las herramientas correctas, como nuestro software para planificación de proyectos, en el que puedes almacenar y organizar toda la información que tu equipo necesita.
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