Técnicas de gestión de proyectos de innovación social

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20 de julio de 2026
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Resumen

Los retos sociales y medioambientales a los que se enfrenta el mundo actual son de tal envergadura que las soluciones más tradicionales para abordarlos ya no resultan tan eficientes. Por esta razón, los proyectos y estrategias de innovación social se han convertido en casi una necesidad para todo tipo de sociedades. Te explicamos qué es la innovación social y cómo gestionar proyectos de innovación social tanto en empresas emergentes como en la administración pública o incluso, dentro de grandes empresas. Actualización julio 2026: hemos añadido una sección con ejemplos de innovación social, un caso real de cliente (Hope for Haiti) y una sección de preguntas frecuentes.

La innovación social está calando en el tejido empresarial de muchos países, así como en las universidades, el gobierno y la sociedad en general. La preocupación por los graves problemas sociales y medioambientales impulsa, además, un nuevo tipo de emprendimiento: el emprendimiento social, que busca hoy soluciones innovadoras para los retos más acuciantes del mundo.

La expresión "innovación social" abarca varias ideas y conceptos, todos ellos ligados a las estrategias y los procesos innovadores dirigidos a resolver problemas del desarrollo sostenible. Aunque en muchos aspectos la gestión de proyectos de innovación social no difiere de la de cualquier otro proyecto, sí presenta algunas particularidades que te contamos a continuación.

Prueba Asana para organizaciones sin fines de lucro

¿Qué es la innovación social?

No existe una definición de innovación social generalizada. Aunque las más comúnmente aceptadas son las de la Comisión Europea en su Libro Verde de la Innovación social y la de Stanford Graduate School of Business.

La Comisión Europea define la innovación social como nuevas ideas (productos, servicios, modelos) que satisfacen necesidades sociales (con más efectividad que otras alternativas) y a la vez crean nuevas relaciones o colaboraciones. Por su parte, la Universidad de Stanford explica así qué es la innovación social: una solución nueva a un problema social, aunque más efectiva, eficiente, sustentable o justa que la solución actual, cuyo valor agregado aporta principalmente a la sociedad como un todo en lugar de únicamente a los individuos.

A partir de ambas definiciones podemos concluir que la innovación social es una herramienta que fomenta la colaboración para poner en marcha estrategias innovadoras y sostenibles que den solución a problemas estructurales. Su objetivo último es generar un impacto social y contribuir al bienestar de las personas mejorando su calidad de vida a largo plazo.

La innovación social puede surgir del sector privado a través del emprendimiento social, del sector público, del tercer sector y las organizaciones sin ánimo de lucro, o de las universidades y escuelas de negocio. Desde las administraciones públicas encontramos impulsos como el Fondo de Innovación Social (FIS) de Estados Unidos, orientado a escalar las innovaciones y a sostenerlas en el tiempo. En el sector privado, por su parte, abundan los ejemplos de emprendimiento social e inclusivo que generan efectos positivos en las comunidades donde se desarrollan. Los emprendedores sociales son personas profundamente comprometidas con la creación de valor social. Tal y como recoge el Manual de Innovación Social citando a la Fundación Schwab para el emprendimiento social, los emprendedores sociales actúan como alquimistas sociales convirtiendo recursos poco utilizados en herramientas productivas, trabajando con ellas y motivando grupos de personas y comunidades.

La innovación social es una de las herramientas señaladas en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible como más estratégicas para lograr cumplir con los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible) planteados por la agenda.

Roles en el proceso de innovación social

Los proyectos de innovación social se caracterizan por ser herramientas colaborativas en las que diferentes personas con diferentes roles se unen para poner en marcha una solución innovadora a problemas de carácter social o medioambiental. El Manual de la Innovación social, de la autora Guadalupe Mata, propone los siguientes roles:

  • Activadores: son las personas encargadas de lanzar el proceso de innovación social.

  • Buscadores: son las personas encargadas de reunir y facilitar la información necesaria para poner en marcha el proyecto, y de suministrarla al grupo durante todas las etapas del proceso.

  • Creadores: son los integrantes del equipo que generan las ideas.

  • Desarrolladores: son las personas que convierten las ideas de los creadores en soluciones o productos viables.

  • Ejecutores: se encargan de implementar y poner en marcha la solución.

  • Facilitadores: aprueban gastos e inversiones, y controlan que el proyecto no se atasque y pueda salir adelante.

Variables de la innovación social

Con el fin de enmarcar la innovación social y medir con mayor fiabilidad los resultados de los proyectos de innovación social se han definido cinco variables o factores que caracterizan los proyectos de innovación social:

  1. Impacto social. Esta variable se refiere al grado de transformación que el proyecto va a suponer y cómo solventa el problema planteado.

  2. Sostenibilidad económica. Es una de las características más relevantes, ya que se trata de definir un modelo de financiación del proyecto que sea sostenible económicamente en el tiempo.

  3. Tipo de innovación. Cuando estés planteando tu proyecto de innovación social, también es clave que prestes atención al tipo de innovación que propone tu solución. Es decir, ¿se trata de una innovación derivada de otra solución ya existente? ¿Es una innovación incremental?

  4. Colaboración intersectorial. La mayoría de los proyectos de innovación social requieren la participación y la colaboración de diversos actores de distintos sectores. Tener claro el mapa de colaboradores será de gran utilidad para definir el plan del proyecto de innovación social.

  5. Escalabilidad y replicabilidad. La escalabilidad de los proyectos es casi siempre deseable, y más aún en la innovación social. Si tu modelo tiene éxito, lo ideal es poder escalarlo o replicarlo para multiplicar el impacto social.

Ejemplos de innovación social

La mejor forma de entender qué es la innovación social es a través de casos concretos. Los siguientes ejemplos muestran cómo distintas organizaciones han respondido a necesidades sociales con soluciones nuevas, colaborativas y sostenibles:

  • Los microcréditos. El economista Muhammad Yunus fundó el Grameen Bank en Bangladés para conceder pequeños préstamos a personas sin acceso a la banca tradicional. Este modelo de microfinanciación, reconocido con el Premio Nobel de la Paz en 2006, ha permitido impulsar el emprendimiento en comunidades vulnerables.

  • Los bancos de alimentos. Estas organizaciones recuperan excedentes de alimentos y los redistribuyen entre personas en situación de vulnerabilidad, combatiendo a la vez el desperdicio y la exclusión social.

  • El comercio justo. Este movimiento internacional garantiza a los productores de países en desarrollo condiciones comerciales y precios más equitativos, promoviendo cadenas de suministro sostenibles y responsables.

  • Las empresas de inserción laboral. Son compañías cuyo objetivo es facilitar el acceso al empleo a colectivos en riesgo de exclusión, combinando una actividad económica viable con una misión social clara.

  • El crowdfunding solidario. Las plataformas de crowdfunding permiten financiar proyectos de impacto social a través de pequeñas aportaciones colectivas, democratizando el acceso a la financiación para iniciativas que no encajan en los circuitos tradicionales.

Todos estos casos comparten los rasgos esenciales de la innovación social: parten de una necesidad real, se apoyan en la colaboración entre distintos actores y persiguen un impacto duradero en lugar de una solución puntual.

Fases de la innovación social

Cuando un emprendedor social se plantea poner en marcha un proyecto de estas características, lo habitual es que ya tenga una idea más o menos desarrollada sobre la que trabajar. Estas fases comparten mucho con las fases de la gestión de proyectos tradicional, pero con matices propios del impacto social. Apóyate en un gestor de proyectos como Asana para crear tu plan e ir añadiendo tareas a cada una de las fases que te proponemos:

Imagen de plan de proyecto

1. Identificar el problema y la necesidad

Puede que ya tengas una idea aproximada del tipo de proyecto o empresa social que quieres poner en marcha. Aun así, lo primero es definir con claridad el problema o la necesidad que resolverá tu idea innovadora. Se trata de delimitar con la mayor concreción posible el área en la que trabajarás: el desempleo, la discriminación por razón de género, la pobreza, etc.

En esta fase de tu proyecto de impacto social conviene explorar a fondo la problemática concreta que quieres resolver. Para orientarte, plantéate las siguientes preguntas:

¿A quién ayudará mi solución?

¿Qué sé sobre el tema y qué no sé?

¿Qué otros proyectos de intervención se han llevado a cabo ya?

¿Qué agentes son relevantes en ese contexto en particular?

¿Existen informes o estudios sobre esa problemática en concreto?

¿Con qué barreras o dificultades nos encontraremos?

El objetivo es que definas de la mejor forma posible la problemática social que vas a abordar. Para ello puedes aplicar alguna de las técnicas más habituales para detectar insights. En esta etapa conviene incluir en tu listado de tareas los métodos de investigación que elegirás: entrevistas, brainstorming de experiencias análogas, diario de usuario, mapa de empatía, buyer persona o customer journey map, entre otros. Crear una plantilla de investigación de usuarios te ayudará a hacer el seguimiento posterior del proyecto y de la satisfacción de los usuarios.

Plantilla gratuita para investigación de usuarios

Cuando termines la investigación de usuarios llegará el momento de crear el mapa de empatía. Esta herramienta te ayudará a entenderlos mejor y a plantear después una solución óptima. Puedes descargar nuestra plantilla de mapa de empatía para elaborar el de tu proyecto de innovación social.

imagen de mapa de empatía

2. Plantear la idea o solución del problema

Una vez que conoces al detalle la problemática que vas a resolver, es momento de trabajar en tu idea o solución. Reúne a todos los colaboradores de tu proyecto de innovación social en una sesión en la que puedan aportar sus propuestas. El objetivo es imaginar escenarios concretos y crear marcos de trabajo creativos.

Una de las fórmulas más interesantes para generar ideas innovadoras es la metodología World Café o Café pro-acción. Consiste en reunir a un amplio grupo de personas: tus colaboradores e integrantes del proyecto, expertos en la problemática o posibles futuros partners. Se forman grupos de unas 4 o 5 personas que charlan sobre el tema planteado como si fueran amigos en una cafetería. Para animar la conversación, se lanza una pregunta y, una vez respondida, los participantes cambian de mesa y continúan el debate. La mecánica es la siguiente:

  • La reunión se celebra en un espacio agradable que recuerda a una cafetería y la dirige un anfitrión encargado de dar la bienvenida.

  • Se desarrolla en rondas de unos 15 a 20 minutos, en las que cada grupo plantea una pregunta y debate sobre ella.

  • Después, los participantes se redistribuyen en otras mesas donde se plantea la misma pregunta u otra distinta.

  • Al finalizar las rondas, se recopila toda la información y se comparten las conclusiones.

3. Desarrollo de la idea y elaboración del prototipo

Cualquier proceso de innovación implica elaborar prototipos y realizar pruebas que ayuden a mejorar la solución. Tal y como explica el Manual de Innovación Social, un prototipo es una primera muestra o modelo que se construye para probar un concepto o proceso. Se diseña para examinar y comprobar un nuevo diseño (con analistas o con los propios usuarios) y así mejorar su precisión. Hacer prototipos permite obtener especificaciones en un entorno de trabajo real en lugar de uno teórico.

Aunque parezca contradictorio, la clave está en fallar cuanto antes para detectar los problemas y mejorar el producto lo más rápido posible. La reconocida organización especializada en innovación y design thinking, IDEO, aborda la elaboración de prototipos a partir de estos pilares:

  • No importa quién es el jefe, sino quién tiene la mejor idea.

  • Escucha a las personas que realmente usarán tu producto. ¿Qué hacen con el producto?

  • Dale forma a tus ideas rápidamente. Haz prototipos con agilidad.

  • Falla constantemente para que puedas tener éxito antes.

Planifica la elaboración de los prototipos y sus mejoras con un software Kanban.

4. Implementar la innovación social a través de un plan de negocio sostenible

Ya tienes una solución y un prototipo que te han mostrado qué falla y cómo mejorarlo. Es el momento de ponerte manos a la obra y elaborar tu plan de modelo de negocio sostenible. Para ello puedes utilizar el modelo Canvas.

Con esta metodología de innovación, definirás en un lienzo de 9 casillas tu oferta de valor, la segmentación de los usuarios de tu producto o solución, los canales y las relaciones, así como la fórmula de financiación y los beneficios esperados.

El modelo Canvas suele crearse con el método de los post-its, aunque hoy existen plantillas para elaborarlo también en línea. La idea es que los colaboradores trabajen sobre el lienzo añadiendo sus ideas en post-its, que pueden quitarse y ponerse con facilidad hasta dar con el modelo más adecuado.

En general, los proyectos de innovación social afrontan importantes retos económicos, por lo que la búsqueda de financiación suele ser uno de los mayores obstáculos para avanzar. Elaborar un listado de posibles estrategias de financiación y evaluarlas en equipo es una buena forma de empezar. Valora también fuentes alternativas como el crowdfunding.

Crea una plantilla para planes de negocios de organizaciones sin fines de lucro

5. Escalado del proyecto

Las empresas y los proyectos de innovación social con mayor repercusión son aquellos cuyo modelo resulta escalable y replicable en otros contextos, mercados o escenarios. Es una fase que puede tardar en llegar, o que a veces no llega nunca, pero si sucede conviene estar preparado para gestionarla con orden. Escalar un proyecto de innovación social no consiste solo en crecer, sino en multiplicar el impacto sin perder la calidad ni la esencia de la solución original. Para lograrlo, documenta bien los procesos, mide los resultados en cada nueva ubicación y teje alianzas sólidas que sostengan el crecimiento. En esta etapa deberás:

  • Identificar nuevos líderes del proyecto de impacto social en otros lugares.

  • Identificar nuevos partners y socios que te ayuden con los nuevos proyectos.

  • Estandarizar los procesos y las buenas prácticas para que la solución pueda replicarse con garantías.

6. Cambio sistémico y medición del impacto

Una vez implementada la idea, es clave medir el éxito de tu proyecto de innovación social. Contar con KPIs e indicadores de impacto social, definidos con la ayuda de metodologías como los objetivos SMART, que muestren cómo evoluciona tu solución te ayudará a atraer nuevas fuentes de financiación e incluso a conseguir ayudas públicas. La medición no es un trámite final: es la información que demuestra a donantes, socios e instituciones que tu iniciativa genera un cambio real y sostenible. Define desde el principio qué vas a medir (personas beneficiadas, mejora de su calidad de vida, sostenibilidad económica) y revisa esos datos con regularidad para orientar las decisiones y ajustar el rumbo cuando haga falta.

Un buen ejemplo de cómo la gestión del trabajo ayuda a escalar el impacto y a medirlo lo encontramos en la organización sin fines de lucro Hope for Haiti. Tras un fuerte crecimiento, centralizó sus comunicaciones y el seguimiento de donantes en Asana para ejecutar sus proyectos con mayor rapidez y generar informes fiables sobre su labor.

Lee: Hope for Haiti mejora las vidas de más haitianos con Asana

Pon en marcha tu plan de proyecto de innovación social

Tu empresa de impacto social o proyecto de innovación social necesita también una estrategia y un plan de acción detallado. Con una herramienta de gestión de proyectos puedes crear una plantilla de tu plan que te ayude a:

  • Generar transparencia. Un plan de proyecto claro y compartido con tu equipo, tus donantes y tus posibles inversores aporta la confianza y la transparencia que tu proyecto de innovación social necesita para salir adelante.

  • Centrarse en lo importante. La escasez de recursos es habitual en los inicios de las empresas sociales. Una herramienta de gestión de proyectos te permite establecer tareas y fases claras para que todo el equipo se concentre en lo relevante.

Aprende a crear tu plan con las plantillas de planes de negocio de Asana y aprovecha los accesos especiales para ONG.

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Preguntas frecuentes sobre la innovación social

Conclusión: impulsa tu proyecto de innovación social con Asana

La innovación social combina una necesidad real, la colaboración entre distintos actores y un método claro que va desde identificar el problema hasta medir el impacto. Gestionar bien cada fase, desde la investigación inicial hasta el escalado y la medición, es lo que convierte una buena idea en un cambio duradero. Con una herramienta de gestión de proyectos como Asana puedes planificar tus fases, coordinar a tu equipo y dar seguimiento a los resultados de tu proyecto de innovación social desde un único lugar.

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